
Lugar: Bar Picasso (CIC El Almacén). Porque es absolutamente entrañable, imprescindible y de madera.
Hora: Siempre tarde (a eso de las siete).
Primer plato: A veces son las tapas de Tito (jamón serrano, salmón y queso fresco; cuencos de manises o galletas saladas con forma de jarea). Otras veces, es el condumio casero (gracias, Jose y compañera de Jose, por esas arepitas de vuestra tierra).
Segundo plato (el importante): concretar el temario de la revista siguiente, oir críticas, dar sugerencias, hacer comentarios, perderse en divagaciones, formar cónclaves en una esquina, dejar que broten minidebates en el fondo norte de la mesa...
Postre: "Ver venir". Junto a los apuntes tomados, que vienen a ser un resumen de lo expuesto sobre la mesa, llega el momento de sintetizar y decidir. Muchas veces, el tiempo y la suerte telefónica deciden por los redactores.
La guinda: los colaboradores. Gente que invierte tiempo, ganas, neuronas, corazón y memoria RAM para que todas las primeras semanas del mes esté en la calle Mass Cultura. A todos ellos, a los que nos dicen que la revista va bien, a los que fruncen el ceño porque no entienden un artículo, a los que disfrutan leyéndola y a los que no, porque no la encuentran en el quiosco o porque no les gusta: GRACIAS. Porque Mass Cultura quiere ser un espacio para la creación y para la formación de ideas propias. Un postigo abierto a pequeñas realidades culturales, esas que pasan desapercibidas a veces porque no son amigas de pompas ni de boatos. Esas que nacen en Lanzarote y se desperdigan por el mundo. Esas otras que surgen del mundo, y llegan hasta estas latitudes.
Si usted está leyendo esto y alguna vez ha leído Mass Cultura, deje caer un pedacito de opinión en lectores@masscultura.com Es el correo que nos vincula con los ojos que nos leen al otro lado de la página. Un primer contacto antes de que (si así lo decide el tiempo) nos veamos las caras en estas reuniones de primeros de mes que aquí se glosan.
Otra vez: GRACIAS.